Cómo adelgazar sin morirte de hambre

adelgazar

Adelgazar es un proceso de constancia y perseverancia, es imposible concebir que someterse a una dieta extrema durante un mes vaya a brindarnos una figura delgada y saludable; al contrario, la mayoría de las dietas para adelgazar crean un efecto rebote, pues la privación de comida nos hace terminar abandonando el régimen alimenticio y sucumbir ante un ataque de ingesta compulsiva, perdiendo completamente los días de esfuerzo invertido y adquiriendo nuevamente el peso, y hasta agregando unos kilos más de los que queríamos perder.

Este efecto sucede porque nuestra mente, al registrar que estamos ingiriendo menor cantidad de comida de la habitual, asume que estamos atravesando un período de carencia de alimentos, por lo cual reduce inmediatamente su consumo de calorías para no agotar sus reservas de energía, lo que enlentece aún más nuestro metabolismo, logrando justamente lo contrario a lo que queremos. Es algo irónico ¿no creen?, es como si a nuestro cerebro no le gustara hacer dieta.

Pero entonces, ¿qué hacemos para perder peso? El secreto está en el balance de los alimentos, sí, como nos decían desde que éramos niños. Lo primero es hacernos la idea que el desayuno es fundamental, y no vale la pena desvelarnos del hambre reduciendo la cantidad de lo que comemos, sino sustituyendo la calidad y cualidad de los alimentos que consumimos; para los que acostumbran a saltarse el desayuno, ya sea por falta de tiempo o inapetencia, hagan el esfuerzo necesario para comer algo en la primera hora del día, y verán que poco a poco se vuelve un hábito cotidiano.

Con esto queremos decir que hay que aprender a sustituir grasas y carbohidratos procesados, por fibras, carbohidratos saludables provenientes de frutas y cereales, en otras palabras, cambiar las frituras y las harinas por vegetales, verduras, granos, cereales y frutas, siempre acompañando tus comidas con una porción adecuada de carne magra de tu preferencia, cocida a la plancha, al horno o al vapor.

Otro aspecto importante es repartir porciones adecuadas a lo largo del día, en vez de reventarte en una sola comida; programar 5 o 6 comidas diarias balanceadas, que sacien tu apetito sin sentirte repleto y enlentecer el proceso de digestión, de esta manera consigues que tu metabolismo se mantenga activo todo el día, al tiempo que te alimentas con productos de mejor calidad y rápida digestión.

Es más beneficioso tener una rutina alimenticia que comprenda desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena a lo largo del día, y que el desayuno sea una comida sustanciosa que nos permita encender los motores de nuestro metabolismo desde temprano. A media mañana es aconsejable darse un gusto como comer un chocolate, preferiblemente oscuro, éste mantendrá nuestro organismo activo y nos dará energías para quemar durante el día, al mismo tiempo que satisface los antojos de dulce; recuerden que es mejor comer alguna golosina al día, preferiblemente en la mañana, que luego sucumbir ante la tentación y comerse una torta entera.

Olvídate del conteo de calorías, resulta tedioso y no sirve de nada llevar ese conteo, es más importante preocuparse por el producto que consumes que las calorías que contiene, hay que entender que hay alimentos que pueden tener la misma cantidad de calorías, pero tal vez su procesamiento digestivo es muy distinto, esto porque existen carbohidratos de rápida absorción y carbohidratos de absorción lenta, si llenamos nuestro tanque cada tanto con la cantidad suficiente de carbohidratos de rápida absorción evitaremos que se cree un almacenamiento excesivo de ellos. Privarse de los carbohidratos no tiene sentido, pues son el combustible necesario para que nuestro cuerpo funcione, es la principal fuente de energía.

Por último, evita comer alimentos pesados en la cena, que es cuando nuestro metabolismo empieza a descansar, y no cenes tan tarde, para que tengas tiempo de digerir la comida antes de acostarte a dormir. Si acompañas estos consejos con una rutina de ejercicio, te aseguramos que conseguirás lograr tu objetivo y crearás hábitos orientados a mantenerte y sentirte saludable. Una persona saludable es una persona feliz.

Tags:

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *